Hablar de enamoramiento en la adolescencia es entrar en un mundo de emociones intensas, ilusiones y primeras experiencias. Pero también es un momento en el que muchos adolescentes pueden normalizar actitudes de control, celos o maltrato sin reconocerlas como señales de violencia.
Prevenir esas conductas requiere algo más que discursos: exige estrategias que lleguen al corazón y hagan reflexionar.
En este camino, el teatro ha demostrado ser un instrumento poderoso de prevención. La obra Amar sin violencia, presentada en seis distritos de Cochabamba –Quillacollo, Colcapirhua, Vinto, Sipe Sipe, Cochabamba 1 y Valle Alto–, alcanzó a 11.055 estudiantes de 90 unidades educativas y contó con la participación de 18 autoridades de esa área.
A través de escenas llenas de vivencias y emociones, logró mostrar de manera clara y cercana las distintas formas de violencia que pueden presentarse en las relaciones de pareja.
Los estudiantes no solo fueron espectadores; se convirtieron en testigos de una realidad que muchas veces se esconde detrás de ideas falsas como “los celos son prueba de amor”.
El valor del teatro radica en que no se limita a transmitir un mensaje: lo transforma en experiencia, dramatiza y hace que cobre vida en el escenario.
Los adolescentes, al ver la obra, se identificaron con personajes y situaciones que podrían ocurrir en su entorno. Reconocieron los momentos de tensión, la reconciliación y la repetición del maltrato, entendiendo que el ciclo de la violencia, no representa amor, sino una forma de agresión que debe ser reconocida y detenida.
Lo más significativo es que el teatro genera cuestionamiento y conocimiento. Al terminar la función, muchos estudiantes hablaron, se rieron nerviosos y algunos participaron respondiendo preguntas.
Cada reacción fue valiosa porque abrió la posibilidad de reflexionar sobre cómo quieren vivir sus relaciones, qué conductas no están dispuestos a tolerar y cómo pueden construir vínculos más saludables.
El teatro refleja la realidad y promueve el aprendizaje desde la emoción y la experiencia.
Este trabajo fue posible gracias al impulso del Instituto para el Desarrollo Humano (IDH), en coordinación con la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) y la Dirección Departamental de Educación de Cochabamba (DDE).
La articulación entre instituciones demuestra que la prevención de la violencia no es tarea de un solo actor, sino un esfuerzo conjunto que une educación, cooperación y compromiso social. Todos debemos participar: docentes, familias, autoridades
La autora es facilitadora del Instituto para el Desarrollo Humano
Publicado en Los Tiempos, Octubre 2025: https://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20251026/columna/teatro-espejo-prevenir-violencia-enamoramiento
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